SECUENCIA 0. SECUENCIA DE CRÉDITOS. CARRETERA NEVADA. COCHE. INTERIOR/EXTERIOR. DÍA
A través de los sucios cristales de un coche viejo desfila un paisaje helado. Imágenes frías, azuladas, vaho. Sobreimpresos vemos los TÍTULOS DE CRÉDITO, música suave.
Un frenazo brusco del coche detiene la música. El coche retrocede.
SECUENCIA 1. VARIAS LOCALIZACIONES. INTERIOR/ EXTERIOR. DÍA
Videocámara casera. Cámara en mano, típicos vídeos familiares.
Un coche teledirigido retrocede. A continuación gira a la derecha a toda velocidad. Los movimientos bruscos de un cámara videoaficionado parecen seguir a un coche de verdad en un rally callejero. El plano se abre y vemos correr detrás del coche a ADRIÁN un niño de cinco años desgarbado y con una sonrisa enorme. El coche se mete debajo de la mesa de la cocina y choca contra la pared. ADRI va directo hacia la mesa sin ver el tablero, oímos a sus padres avisándole de que se va a golpear… demasiado tarde. El niño se pega un fuerte golpetazo en la cabeza y cae de culo. La cámara, encima de una silla enfoca los azulejos de la cocina, mientras oímos el llanto desolado de ADRI.
VOZ OFF ADRIÁN
Naci así. Hasta los seis años no sabían que me pasaba.
Secuencia de imágenes de ADRI pegándose golpes una y otra vez contra cosas que están por encima de su cabeza: contra un palo, contra un columpio, contra una tarima. Sus padres le gritan, avisándole, siempre demasiado tarde para evitar que se golpee. El llanto desesperado de Adri y los gritos de aviso de sus padres se entremezclan con un vals musette, con acordeón.
VOZ EN OFF ADRIÁN
Al final me acostumbré a llevar el casco.
Vemos a ADRI sonriente, con un casco llamativo que avanza peligrosamente a darse contra un obstáculo callejero, sus padres, pese a que han visto el peligro no se inmutan. ADRIÁN se pega un golpetazo en la cabeza que le hace caer de culo pero el casco amortigua el golpe. Sus padres le tienden cada uno una mano y lo levantan en volandas, lo columpian en sus brazos, como si nada hubiese ocurrido. ADRI se rie, disfrutando.
VOZ EN OFF ADRIÁN
Supongo que a ella le pasaría lo mismo
Vemos las piernas flacuchas de ANDREA, una niña de su misma edad, pegandose golpes contra pivotes, tropezando en agujeros, unas piernas llenas de moratones. Finalmente el pie de ANDREA se tropieza en una alcantarilla. Un chupachup sale disparado y se rompe en mil pedazos.
SECUENCIA 2 OCULISTA. CONSULTORIO. INTERIOR. DÍA
Un consultorio blanco, zumbido de fluorescentes, un lugar aséptico con olor a ambientador. Todos los aparatos necesarios para una revisión oftalmológica en profundidad: oftalmoscopios, optómetros, pantallas oftálmicas para pruebas de campo visual, dioptómetros, etc.
Desde el punto de vista de ADRIÁN vemos los pies de JULIE que se mueven cortados, deteniéndose y arrancando nuevamente.
JULIE, una guapa oftalmolga francesa de treinta y cinco años examina impasible los ojos de ADRIÁN que transitan todos los aparatos sin moverse del sillón de cuero.
VOZ EN OFF ADRIÁN
Mi oculista, JULIE era la mejor de la ciudad, porque lo que a mí me pasaba era muy muy raro.
Mi madre, que se volvió una experta en el tema, leyó que JULIE trataba un caso igual que el mío, pero al revés…
VOZ EN OFF ADRIÁN
Yo veo así…
Vemos en primer plano la cara de ANDREA. Esta imagen tiene la mitad superior del encuadre desenfocada y la parte inferior enfocada, vemos con nitidez la boca tintada de rojo de ANDREA y un chupachup, su pequeña barbilla se mueve al ritmo de las chupadas.
VOZ EN OFF ADRIÁN
Y ella así.
Vemos en primer plano la cara de ADRIÁN con la parte superior enfocada, pelo ensortijado, ojos y nariz y la parte inferior desenfocada. Los ojos de ADRIÁN se cierran y se abren con fuerza, cada parpadeo es su intento fallido de enfocar el mundo.
VOZ EN OFF ADRIÁN
Ella es sin duda, mi otra mitad.
Las dos imágenes se unen en sus partes enfocadas hasta formar una sola imagen nítida dividida en dos, la boca de ANDREA con el chupachup moviéndose incesantemente y los ojos de ADRIÁN parpadeando nerviosamente.
Un sonido, mezcla de descarga eléctrica y zumbido.
SECUENCIA 3. OCULISTA. LABORATORIO. INTERIOR. DÍA
Ahora están en la habitación contigua al consultorio, la morada de JULIE: el laboratorio. Huele a misterio, luz neblinosa.
Viejas ilustraciones de cuerpos humanos marcados por puntos y números, como si fueran un mapa, diagramas con lentes y formas en que la vista incide en ellas, lentes cóncavas y convexas de gran tamaño por las que la cámara se desliza deformando la imagen.
En este espacio el rostro de JULIE se oscurece, es todo concentración.
ADRI está tumbado en calzoncillos en una camilla, desnudo, indefenso. JULIE escanea su cuerpo con una manopla metálica monitorizada. ADRIÁN parpadea mucho, más de lo habitual. Cada vez que JULIE pasa la manopla por la parte superior de su cuerpo oimos el sonido anterior, mezcla de descarga eléctrica y zumbido.
JULIE
(Con fuerte acento francés)
Es muy curioso…
JULIE inspira con fuerza intentando ahogar la emoción en las profundidades de su estómago.
JULIE
Ya puedes levantarte.
La madre de ADRIÁN se lleva la mano al pecho aliviada de que JULIE haya terminado la exploración.
SECUENCIA 4 OCULISTA. CONSULTORIO. INTERIOR. DÍA
De nuevo, la tranquilidad de la consulta.
JULIE le entrega una funda de plástico duro a ADRIÁN. Mientras la oculista le habla, ADRI abre la funda y contempla las aparatosas gafas sin dejar de parpadear, tienen unas gruesas lupas de aumento en la parte superior de la lente.
JULIE
Va a tener una visión restringida, pero es un gran avance.
JULIE le coloca con cariño las gafas. La madre de ADRIÁN le mira apenada. Al ver el gesto de su madre, ADRI se gira y busca en un espejo su imagen. Su aspecto ridículo le hace ponerse a llorar desconsoladamente.
VOZ EN OFF ADRIÁN
Julie le explicó a mi madre
ADRI tiene la cabeza escondida en el regazo de su madre, mientras esta le acaricia el pelo, intentando calmarle.
JULIE
Hasta que su glóbulo ocular no deje de desarrollarse no podemos hacer más…
VOZ EN OFF ADRIÁN
A los veintidos años prometió curarme por completo.
La madre de ADRIÁN firma un papel. Los ojos de JULIE sonríen al ver su rúbrica.
SECUENCIA 5. COCHE. CARRETERA NEVADA. INTERIOR/EXTERIOR. DÍA
ADRIÁN, ahora con veintipocos años, atractivo y sin gafas conduce un coche viejo, sin calefacción, por un paisaje nevado. Tiene la nariz roja y expulsa vaho al respirar. ADRIÁN mira el reloj del coche mientras se mordisquea el labio. Mira pasar desconcertado varias desviaciones de senderos a derecha e izquierda, todos parecen iguales, cada sendero que deja atrás es una posible equivocación.
VOZ EN OFF ADRIÁN
Hay cosas en la vida que sabes. Las sabes seguro y no haces caso.
INSERTO
Una cola de un supermercado. ADRIÁN está en la cola más larga de las dos filas posibles. En la otra hay solo dos clientes. La cajera de la fila contraria habla con su encargado mientras tica los productos
VOZ EN OFF ADRIÁN
Sabes que la cola en la que estás es la más rápida, pero te cambias.
ADRIÁN se pasa a la cola contraria justo en el momento en el que la cajera empieza a discutir con el encargado y se larga dejando la chapa con su nombre deslizarse encima de la cinta registradora. El encargado, malhumorado, les hace pasar por orden a todos a la otra fila. ADRIÁN se queda el último con más gente delante todavía que al principio.
INSERTO
ADRIÁN está en el rellano de una escalera. Tica nerviosamente el pulsador del ascensor que no viene. ADRIÁN mira a la escalera y sube los dos primeros peldaños de esta cuando el ascensor llega. ADRIÁN mira hacia arriba y cambia de opinión. Coge el ascensor.
VOZ EN OFF
Algo te dice que es mejor subir andando pero…
De pronto el ascensor se para en seco y se apaga la luz dejándolo encerrado.
FIN INSERTOS
ADRIÁN deja un sendero nevado a mano derecha, lo mira con sospecha.
VOZ EN OFF ADRIÁN
Sabes que te has pasado el camino y continúas...
ADRIÁN le pega un golpe seco al volante.
SECUENCIA 6. CONSULTA OCULISTA. INTERIOR. DÍA
ADRIÁN tiene veintidos años, la cara le ha crecido y las gafas le empiezan a quedar bien a su aspecto desgarbado. Desde su punto de vista vemos a JULIE que le espera en la puerta de la consulta. Sus cincuenta y algo no han logrado hacer mella en su belleza. Emoción en sus ojos, cansancio en su sonrisa.
JULIE
No sabes como he esperado este momento.
Pasa, quiero presentarte a alguien.
ADRIÁN entra con la mirada baja y lo primero que ve de ANDREA son sus piernas, una bonitas piernas desnudas con una aparatosa rodillera de ortopedia. Los ojos de ADRIÁN se quedan pegados en esa rodillera en la que ve reflejados todos los golpes de su vida.
JULIE
Esta es ANDREA.
ADRIÁN murmura un saludo tímido, casi imperceptible. Se sientan muy separados el uno del otro.
JULIE baja la intensidad de la luz de la consulta, para aumentar la de su discurso. JULIE señala con el dedo índice de su mano derecha el lapicero metálico del escritorio y lo mueve a derecha y a izquierda. Sorprendentemente el lapicero sigue el trayecto que el dedo va dictando.
JULIE
Para encontrar una explicación racional a un fenómeno incomprensible,
hay que profundizar.
La cámara baja hasta descubrirnos la mano izquierda de JULIE debajo del escritorio sugetando un gran imán. Descubre el truco ante su público y comprueba satisfecha sus rostros, el golpe de efecto ha resultado.
JULIE
IMANTACIÓN.
(Con condolencia) Estais fuertemente imantados.
ADRIÁN, anonadado, traga saliva. Su mirada busca por primera vez el rostro de ANDREA que escucha atentamente a JULIE.
Después de un segundo de pausa dramática JULIE continúa con su actuación.
JULIE
El mundo es magnético, desde las nebulosas lejanas hasta las partículas elementales. Vuestro problema con la vista es una consecuencia de un fenómeno llamado INCLINACIÓN MAGNETICA.
ANDREA está fuertemente imantada hacia el norte, lo que justificaría su visión deficiente en la parte inferior del campo visual y ADRIÁN hacia el sur.
Me rebatireis, y con razón, que la intensidad magnetica de la tierra no es muy elevada, un promedio de unos 0,5 gauss, sin embargo, hay factores que pueden aumentarla, por ejemplo, las tormentas magnéticas generadas por corrientes eléctricas.
ANDREA lanza una mirada incrédula a ADRIÁN buscando su complicidad… la encuentra.
JULIE consciente de que está perdiendo credibilidad, pasa a las evidencias. Accionando un mando a distancia aparece una diapositiva, se aprecian rayos retorciéndose entre nebulosas, polvo y pixels.
JULIE
Mil novecientos ochenta y cinco fue uno de los años de mayor intensidad de tormentas magnéticas del pasado siglo. Esta es una foto de satélite del dieciocho de diciembre del ochenta y cinco, fecha en la que nació Andrea.
Desde el punto de vista de ANDREA vemos que su visión escasa no le permite ver bien la diapositiva, sube su cabeza mirando por las lupas de la parte inferior de sus gafas y centra su silla a la imagen aproximandose a ADRIÁN
JULIE
Y esta corresponde al veinticuatro de mayo del mismo año.
ADRIÁN centra también su silla acercándose a ANDREA y baja su cabeza mirando por las lupas de la parte superior de sus gafas.
JULIE
Fecha en la que nació ADRIÁN
La sala se oscurece por la ausencia momentanea de diapositivas. Al estar tan próximos las manos de ambos entran en el campo magnético del otro y oímos un sonido que está entre la descarga eléctrica y el zumbido. Ambos hacen esfuerzos por mantener sus extremidades obedientes en el reposabrazos pero no sirve de nada, sus brazos se accionan y las palmas de sus manos se quedan pegadas, magnetizadas, igual que su miradas.
Sonido de chispas.
ADRIÁN
Guau
ANDREA asiente. El cuerpo de ADRIÁN se ondula por el calambre que le recorre el cuerpo. ANDREA se muerde el labio inferior y se le corta la respiración. ADRIÁN inspira y se queda boquiabierto. JULIE observa atenta a la escena, ninguna diapositiva, ningún esquema, se puede comparar a semejante evidencia.
JULIE
Veo que lo habéis entendido... ¿Podeis soltaros?
ADRIÁN y ANDREA hacen un gran esfuerzo físico pero no consiguen despegar sus manos. JULIE coge del brazo de ADRIÁN y tira de él con fuerza, imposible. JULIE se cambia de lado y tira ahora del brazo de ANDREA.
JULIE
Vamos, un, dos…
Los tres tiran a la vez haciendo un último esfuerzo. Sus manos se despegan de golpe, ADRIÁN está a punto de perder el equilibrio y caer de la silla. El zumbido y las chispas cesan.
JULIE
Vuestros campos magnéticos han entrado en contacto, ahora sois una especie de imán que se encontraba, digamos,
(recomponiéndose tras el esfuerzo) latente…
ADRIÁN y ANDREA han conseguido despegar sus manos pero no sus miradas.
JULIE
Pero no temais, pasado mañana efectuaremos el tratamiento. Una descarga calórica equilibrará vuestros campos magneticos y vuestra visión.
JULIE les observa, una nube negra cruza su pensamiento al ver que no pueden dejar de mirarse.
JULIE
Una cosa muy importante durante estos dos días no podéis tener contacto ninguno. ¿Habeis entendido?
ANDREA y ADRIÁN despegan sus miradas y miran a JULIE apenados.
JULIE
Eso alteraría gravemente los resultados.
SECUENCIA 7 CALLES DE MADRID. EXTERIOR. ATARDECER
ADRIÁN se aleja de la consulta intentando digerir el impacto.
VOZ EN OFF ADRIÁN
Estaba eufórico, feliz, rabioso…
ADRI se observa la palma de la mano bajando la cabeza para apoyarse en las lupas, admira su palma como si nunca hubiera estado ahí.
VOZ EN OFF ADRIÁN
(Saboreando cada sílaba) … magnetizado…
Dobla una boca calle absorto en sí mismo y choca con un transeúnte que le reza alguna queja. ADRIÁN se disculpa y mira al frente. ANDREA camina a su paso por la acera contraria. A ADRIÁN se ilumina la cara, la saluda con la palma de la mano. En ese instante, consciente de lo que su palma implica para ellos, la arruga tímido y se la mete en el bolsillo. Aprieta el paso, dispuesto a perderla de vista. Dobla una esquina y se encuentra caminando de nuevo solo. Se detiene y se apoya contra una pared intentando recobrar la calma. Suspira y continúa andando.
ADRIÁN dobla otra bocacalle y vuelve a encontrarse con ANDREA que camina por la acera de enfrente. ANDREA le dedica una mirada complice. ADRIÁN baja la mirada y hace ver que no la ha visto, camina cada vez más rápido hasta sus pasos se convierten en zancadas. Corre.
VOZ EN OFF ADRIÁN
…Tengo que reconocerlo estaba asustado
SECUENCIA 8 CALLES DE MADRID. EXTERIOR. DIA
Música envolvente, orquestada. La cámara flota por un Madrid visto subjetivamente desde las gafas de ADRIÁN. Bajo este escuadre las calles, los coches, las farolas y los edificios, son los mismos que estamos acostumbrados a ver, pero están distorsionados por las lupas de ADRIÁN.
ADRIÁN pedalea en una bici a la que le ha añadido dos grandes retrovisores, pedalea rápido, furioso, suda.
VOZ EN OFF ADRIÁN
Pedaleaba como un loco, huyendo de la sensación que se había instalado bajo mi piel.
ANDREA está en una terraza tomando un té, le da vueltas a la cucharita removiendo el azucar. Oímos un sonido, mezcla de zumbido y descarga electrica. Pese a que ha dejado de remover, la cucharita se mueve sola empujada por una extraña inercia. ANDREA sube su mirada para apoyarse en las lupas y mira la cucharita divertida
Los pedales de la bici de ADRIÁN se bloquean mientras baja una cuesta. No puede pedalear, tampoco frenar. Intenta girar en un cruce hacia la derecha, pero la bicicleta cobra vida propia y gira hacia la izquierda descendiendo a tropicones por unas escaleras. La bicicleta va cada vez más rápido, ADRIÁN se amarra fuerte para no caerse, parece montar un potro desbocado.
La silla de ANDREA se agita como si fuese el comienzo de un terremoto. ANDREA se incorpora rápidamente, justo a tiempo, porque la bici de ADRIÁN baja sin control hasta chocar con la silla de ANDREA. La bici y la silla ruedan unos metros. ADRIÁN está tirado en el suelo.
ADRIÁN
(Acariciandose el golpetazo que se acaba de dar en la cabeza) Au!
ADRIÁN se incorpora dolorido del suelo y levanta su bicicleta a la que se le han roto los dos espejos retrovisores, dispuesto a marcharse.
ANDREA
No te irás ahora ¿No?
ADRIÁN asiente con la cabeza.
ANDREA
¿Y qué vas a hacer sin mi?
VOZ EN OFF ADRIÁN
¿Y qué iba a hacer sin ella?
ANDREA alza las palmas de sus manos. ADRIÁN le mira intrigado.
ADRIÁN calza la pata a la bicicleta. ANDREA da un paso hacia ADRIÁN y le anima con la cabeza a dar un paso hacia ella. Dubitativo, ADRIÁN da un paso, no pasa nada, después otro… Silencio. ANDREA da un paso hacia a ANDRIÁN y el zumbido aparece. ANDREA da medio paso atrás y el zumbido cesa.
Les vemos alejarse a los dos, caminando al tiempo, separados por la distancia que han marcado.
VOZ EN OFF ADRIÁN
Así, a cuatro metros de distancia, empezó nuestra relación
ANDREA
Lo primero que voy a hacer mañana es comprarme unas gafas de sol ¿Y tú?
SECUENCIA 9. OCULISTA. LABORATORIO. INTERIOR. ANOCHECER
JULIE está sola en el laboratorio con una grabadora.
JULIE
Julie Ecoffer
Propinaremos a los sujetos una descarga calórica de 50 mA durante tres segundos. Probabilidad de éxito 85%. Los sujetos deberán evitar a toda costa el frio, ya que su incidencia magnética podría reaparecer. Se prevee un aumento de sujetos magnetizados si culmina el cambio de polarización terrestre. Veáse el caso de DEXTER y ROBIN pendiente de tratamiento…
SECUENCIA 10. PARQUE. EXTERIOR. ATARDECER
Un parque sin árboles. Dos perros caminan pegados, imantados, en sus collares podemos leer sus nombres: DEXTER y ROBIN, sus dueñas intentan lidiar con la fuerza de la que tiran sus mascotas. Malhumoradas se echan en cara que la otra no es capaz de controlar a su perro.
Sentados en bancos enfrentados a cuatro metros de distancia, ANDREA come un sandwich envuelto en papel albal y ADRIÁN bebe una coca-cola. DEXTER se detiene en medio del parque y obliga a todos a detenerse. ADRIÁN y ANDREA observan la escena divertidos.
DUEÑA DE ROBIN
Vamos Robin.
La dueña de ROBIN tira de su perro con fuerza y ROBIN aulla, no quiere moverse. La dueña de DEXTER la mira con desaprobación. La dueña de ROBIN, harta suelta la correa de su perro y camina hacia delante, cabreada, sin mirar atrás. ROBIN al ver que su dueña se aleja sin él, la sigue obligando a los demás a seguirla. La dueña de DEXTER resopla.
ADRIÁN
(Levantando la coca-cola) ¿Quieres?
ANDREA asiente con la cabeza.
ADRIÁN deja la lata en el suelo y ANDREA extiende su brazo. Junto con la aparición del zumbido vemos como la lata se desplaza del uno al otro con una rapidez pasmosa hasta quedarse magnetizada en la mano de ANDREA. Un niño que corretea con un triciclo se detiene de golpe y mira con la boca abierta lo que acaba de suceder. ANDREA le da un sorbo de media lata y suspira satisfecha.
ANDREA
(Levantando el sandwich) ¿Quieres?
SECUENCIA 11. OCULISTA. LABORATORIO. INTERIOR. NOCHE.
JULIE
Importante, en futuros casos se recomienda, tratar a los sujetos por separado, pues se han observado posibles trastornos emocionales. Los sujetos pueden confundir el proceso magnético con la atracción sexual.
JULIE apaga la grabadora y la deja encima del escritorio con una mirada triste. Echa un último vistazo al laboratorio y apaga la luz.
SECUENCIA 12. PARQUE. EXTERIOR. NOCHE
Pese a que ha anochecido ANDREA y ADRIÁN siguen sentados en los bancos del parque, mirándose, esperando algo que no ocurre. ANDREA masca chicle, ADRIÁN desearía estar en su boca.
Silencio.
Las dueñas de DEXTER y ROBIN vuelven a pasar delante de ellos. Los perros tiran con fuerza a la derecha y las manos de ambas se juntan. Ese primer contacto las hace estremecerse y mirarse con otros ojos, ojos de deseo.
ANDREA se levanta del banco en un impulso y mira a ADRIÁN desafiante. ADRIÁN se queda estático en el banco y ANDREA, decepcionada, se da la vuelta y se aleja. ADRIÁN duda por un momento salir corriendo detrás de ella, pero no lo hace. ADRIÁN mira a ANDREA mientras se aleja. La cámara le sigue hasta descubrir a las dueñas de DEXTER y ROBIN que se besan apasionadamente debajo de una farola mientras DEXTER y ROBIN pegados, les miran con las orejas gachas.
FUNDIDO EN NEGRO
SECUENCIA 13. OCULISTA. LABORATORIO. INTERIOR. DÍA
JULIE tiene una sonrisa nerviosa en la boca. Hoy es el gran día. ANDREA y ADRIÁN están tumbados en dos camillas y con el cuerpo plagado de electrodos. No llevan sus aparatosas gafas y vemos sus rostros sin la distorsión de las lupas.
JULIE
Vais a sentir mucho calor, pero será sólo un momento. ¿Preparados?
ADRIÁN y ANDREA se miran nerviosos. Desde el punto de vista de ADRIÁN vemos la parte inferior del rostro de ANDREA enfocado, una bonita boca roja de chica que se muerde nerviosa el labio. Desde el punto de vista de ANDREA vemos a ADRIÁN, sus pestañas largas parpadean incesantemente, en un intento fallido de enfocar los ojos de ANDREA.
JULIE aprieta un botón. Oímos un zumbido, esta vez más grave y un chisporroteo. ADRIÁN y ANDREA se ponen rojos, a ANDREA le caen gotas de sudor por el cuello, a ADRIÁN por la frente. ANDREA empapa la camiseta y las gotas de sudor surcan su brazo y se deslizan hasta el suelo. ADRIÁN con los ojos muy abiertos y enrojecidos llora gotas de sudor. También ANDREA.
Sonido de los plomos que se funden, oscuridad total y silencio.
La luz vuelve y estamos dentro del punto de vista de ADRIÁN. Vemos como la parte superior del encuadre, hasta ahora borrosa empieza a enfocarse con dificultad.
Una luz cegadora entra en el punto de vista de ADRIÁN. Vemos como JULIE sostiene una linternita apuntando directamente a su retina. ANDREA se mira sorprendida los pies, es la primera vez en su vida que puede verlos sin gafas. ANDREA los mueve a derecha y a izquierda alucinada.
ANDREA se levanta de la camilla, la alegría le embarga, se funde en un abrazo con JULIE que, reacia siempre al contacto corporal, le da unas palmaditas en la espalda. JULIE mira a ADRIÁN que también se levanta, loco de contento y la coge en volandas. JULIE no puede evitar sonreir, una sonrisa torpe.
ADRIÁN mira como un perrito abandonado a JULIE deseando abrazar a ANDREA. JULIE consiente, la ocasión lo merece. ADRIÁN y ANDREA se abrazan empapados en sudor, dan saltos de alegría y vitorean. ANDREA se para en seco, su gesto preocupado alerta a ADRIÁN. Es cierto, ni zumbido, ni calambre, ni nada, no sienten nada al tocarse. El pavor se tatua también en la cara de ADRIÁN.
JULIE
Es normal que ya no sintáis nada. ¿Mejor así no?
ADRIÁN y ANDREA se miran desolados.
JULIE
Vamos, vamos, tenemos que comprobar que todo está en orden.
VOZ EN OFF ADRIÁN
Pero el orden había desaparecido.
Ellos dos siguen quietos, intentando lidiar con la pena que se ha apoderado de ellos. JULIE les da la espalda y un nudo le sube por la garganta.
JULIE
(Aclarándose la voz) Venga, no tenemos todo el día.
Los dos la siguen.
SECUENCIA 14. OCULISTA. CONSULTORIO. INTERIOR. DÍA
ANDRIÁN le entrega sus horribles gafas a JULIE mientras se levanta del sillón de reconocimiento. ANDREA se sienta en su lugar. JULIE chequea sus ojos con un aparato oftalmológico.
JULIE
Problema resuelto…
(triste) para siempre.
ANDREA también le entrega sus horribles gafas a JULIE. Los tres se fuerzan a sonreir.
SECUENCIA 15. VARIAS LOCALIZACIONES. EXTERIOR. DÍA
Música suave.
ADRIÁN, mucho más guapo sin gafas, está solo en una acera. Levanta la vista hacia el cielo. Sonido de un avión que cruza el cielo.
VOZ EN OFF ADRIÁN
Descubrí que tenía una vista prodigiosa, podía distinguir un Airbus 321 de un Boeing 747 a miles de quilómetros
ADRIÁN solo en un parque mirando la hierba bajo sus pies.
Sonido zizagueo de insectos.
VOZ EN OFF ADRIÁN
Podía ver como se agitan los insectos en la hierba.
ADRIÁN está solo con el torso desnudo frente a un espejo de cuerpo entero.
VOZ EN OFF ADRIÁN
Podía ver las manchas más pequeñas de mi cuerpo
ADRIÁN está sentado sólo en el autobús en la primera fila. Mira hacia atrás.
VOZ EN OFF ADRIÁN
Podía ver la tristeza de la gente en el más mínimo gesto de su boca
Una mujer con la cara triste sentada en la última fila del autobús hace una mueca casi imperceptible.
VOZ EN OFF ADRIÁN
Podía verlo todo…
ADRIÁN con gesto triste vuelve la cabeza hacia delante.
La música se transforma en el sonido de un viento helado.
SECUENCIA 16. COCHE. CARRETERA. INTERIOR/EXTERIOR. DÍA
VOZ EN OFF ADRIÁN
…Todo, menos a ella…
ADRIÁN mira a los lados intentando identificar algo en el paisaje.
VOZ EN OFF ADRIÁN
En estos dos años, me he sacado el carnet de conducir, siempre quise conducir…
Música triste.
ADRIÁN echa vaho por la boca y juguetea con él. Gira la rueda de la calefacción aunque sabe que no funciona. ADRIÁN mira el reloj impaciente.
VOZ EN OFF ADRIÁN
He conseguido un trabajo que me gusta, no todo el mundo tiene un trabajo que le gusta…
El rostro de ADRIÁN es cada vez más sombrío.
VOZ EN OFF ADRIÁN
Y tengo una vida normal, siempre quise una vida normal.
ADRIÁN tiene la nariz roja y echa vaho al respirar mientras mira pasar varias desviaciones de senderos a derecha e izquierda, todos parecen iguales. ADRIÁN los mira desconcertado, cada sendero que deja atrás es una posible equivocación.
VOZ EN OFF ADRIÁN
Hay cosas en la vida que sabes. Las sabes seguro y no haces caso.
ADRIÁN deja un sendero nevado a mano derecha, lo mira con sospecha.
ADRIÁN le pega un golpe al volante.
Un frenazo brusco del coche detiene la música en seco, las ruedas chirrían. ADRIÁN está clavado en la carretera, el viento que golpea los cristales es lo único que se escucha en kilómetros. ADRIÁN mira hacia delante y después hacia el sendero que ha dejado atrás. Mira el reloj del coche impaciente y resopla vaho. Desesperado cierra los ojos y apoya la cabeza en el volante, parece esperar una señal que le diga dónde dirigirse. El viento cesa, se hace el silencio total. Un zumbido muy leve, casi imperceptible le hace levantar la mirada hacia el sendero.
ADRIÁN, seguro de si mismo, da marcha atrás y retrocede hasta llegar a la desviación de la derecha, un camino nevado que escala la montaña.
ADRIÁN sube el escarpado sendero a toda velocidad, mirando el reloj y apretando los dientes, quizá todavía llegue a tiempo.
SECUENCIA 17. CAMINO NEVADO. EXTERIOR. DÍA
ADRIÁN baja del coche corriendo y mira el reloj. El zumbido está ahora un poco más presente. ADRIÁN ve unas huellas en la nieve y las sigue subiendo una ladera. Cuando llega arriba su aguda vista atisba un manto de ceniza que se esparce por la nieve, tras de él un grupo de gente. ADRIÁN se apresura a incorporarse al grupo. DEXTER y ROBIN salen corriendo a recibirle, le mordisquean los pantalones conduciéndole arriba.
Seis miembros del colegio de oftalmólogos, todos con gafas y las dueñas de DEXTER y ROBIN.
PRESIDENTE DEL COLEGIO DE OFTALMOLOGOS
Muchas gracias a todos por haber venido y acompañar a JULIE en su última voluntad.
Todos lanzan florecillas sobre la nieve.
ANDREA con gafas de sol sostiene la urna funeraria en la que estaban las cenizas de JULIE. ADRIÁN contempla absorto a ANDREA mientras el viento acaricia su pelo, ahora más largo. ANDREA al verle se acerca a él separandose del grupo.
ADRIÁN
¿Llego tarde?
ANDREA
(Feliz) Has llegado.
DEXTER y ROBIN juegan revolcándose en la nieve y se persiguen el uno al otro hasta llegar al lado de ADRIÁN y ANDREA.
LAS DUEÑAS de DEXTER y ROBIN siguen a sus perros y se acercan a ANDREA y ADRIÁN interrumpiendoles. DEXTER empieza a ladrar fuerte y ROBIN aulla.
DUEÑA DEXTER
(Con pesar, pasándole el brazo con cariño al hombro a la dueña de ROBIN) JULIE nos ayudó mucho.
ADRIÁN asiente sin fé. DEXTER muerde a ROBIN y este se queja.
DUEÑA DEXTER
Dexter ven aquí, ven aquí!…
DEXTER remolonea un poco, pero finalmente acude. Su dueña le pone la cadena. La dueña de ROBIN va a su perro, le coloca también la cadena y camina hacia su novia.
ADRIÁN
¿Qué le pasó?
DUEÑA ROBIN
Tuvo una enfermedad horrible, ahora descansa por fin, la pobre... Murió hace dos meses.
ADRIÁN se sorprende.
DUEÑA DEXTER
Al parecer dejo escrito que quería que su despedida se celebrara aquí y que se esparcieran sus cenizas sobre la nieve…
DUEÑA ROBIN
Hemos tenido que esperar a la primera nevada del año…
DUEÑA DEXTER
Buff, cariño estoy helada.
DUEÑA ROBIN
Ya nos vamos. (A ANDREA) ¿Vienes?
ANDREA
Si, ahora
Las dueñas de DEXTER y ROBIN se alejan con los perros.
ADRIÁN
Al día siguiente fui a la consulta, pero ya era demasiado tarde. JULIE no quiso decirme dónde localizarte, después desapareció y…
ANDREA le hace un gesto con el dedo para que se calle. Se quedan en silencio, escuchando el viento helado que balancea los árboles y golpea la nariz petrificada de ADRIÁN.
ANDREA acaricia la cara a ADRIÁN y el zumbido inunda la pantalla. ADRIÁN cierra los ojos para sentir su caricia. ADRIÁN boquiabierto abre los ojos.
ADRIÁN
Por un momento he pensado que volvíamos a estar…
Las DUEÑAS de DEXTER Y ROBIN les interrumpen con un chillido.
DUEÑA DEXTER
No me lo puedo creer, cariño tira.
DUEÑA ROBIN
Estoy tirando cariño, ¿no lo ves?
Sus perros se han magnetizado de nuevo y por mucho que intentan separalos no hay manera. ADRIÁN mira alucinado lo que ocurre. A continuación mira a ANDREA, no parece sorprenderle.
El grupo se disuelve hacia los coches mientras ADRIÁN y ADRIÁN corren persiguiendose como DEXTER y ROBIN adentrándose en la montaña, revolcándose en la nieve.
FIN