Richard Hawley
viernes 26 21:10 - espacio 3
Richard Hawley, triunfador de esta edición
Richard Hawley(redacción) Richard Hawley(Liberto Peiró) Richard Hawley(Liberto Peiró) Richard Hawley(Liberto Peiró) Richard Hawley(Liberto Peiró) Richard Hawley(Liberto Peiró) Richard Hawley(Liberto Peiró) Richard Hawley(Liberto Peiró) Richard Hawley(Liberto Peiró) Richard Hawley(Liberto Peiró) Richard Hawley(Liberto Peiró) Richard Hawley(Liberto Peiró) Richard Hawley(Liberto Peiró) Richard Hawley(Liberto Peiró) Richard Hawley(Liberto Peiró) Richard Hawley(Liberto Peiró) Richard Hawley(Liberto Peiró) Richard Hawley(Liberto Peiró) Richard Hawley(Liberto Peiró)
Era una de las actuaciones a priori más interesantes de esta tercera edición del festival y así se confirmó. El compositor y cantante Richard Hawley desde que dejó de ser el guitarra acompañante de bandas y artistas como Pulp o Robbie Williams y comenzó a cantar y grabar en solitario, no ha dejado de ver como su carrera obtiene un merecido reconocimiento. A partir de ese genial álbum titulado “Cole’s Corner”, el penúltimo en su discografía, el de Sheffield no ha hecho más que crecer musicalmente , ganar adeptos y entrar a formar parte del universo de estrellas del pop con más proyección. El concierto de anoche ofrecido en el Espacio 1 registró una buena entrada de público (medio aforo) y contó con una elegante puesta en escena y un sonido impoluto en el que se pudo apreciar todo tipo de detalles sonoros: desde las guitarras acústicas cristalinas hasta las notas inmaculadas del contrabajo, las percusiones de las escobillas y, sobre todo, la voz grave y personal de Hawley. 

Con una actitud elegante y exquisita y ataviados con trajes y con peinados que evocaban la estética de los cincuenta y el sonido de grandes como Jonhy Cash, Roy Robison, Lee Hazelwood o el mismísimo Elvis Presley, Hawley y su banda fueron interpretando uno a uno, con un inteligente sentido del ritmo del directo en conjunto, los temas de sus dos últimos álbumes, el citado “Cole’s Corner” y su más reciente “Lady’s Bridge”. Hubo momentos de baladas, de rock’n’roll, de pop, de soul, hasta de auténtico éxtasis, sobre todo al final de la actuación, con esa obra maestra que es la etérea y sublime “The Ocean” , una pieza cuyo desarrollo va evolucionando in crescendo y que, en directo, alcanza una magnitud emocional apoteósica, casi mística. En definitiva, un memorable directo que quedará en la retina y los oídos de los seguidores del artista (cada vez más numerosos) y de los neófitos que fueron testigos del descubrimiento del último gran solista melódico, del último crooner.  

 

Raül Serrador

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