Que James Murphy es alguien con tanto talento como con inteligencia es algo ya sabido, tanto como que al frente de DFA o LCD Soundsystem se ha erigido como un gurú de la modernidad, alguien que sabe como nadie sacar partido a sus conocimientos del pasado para explotarlos en el presente. Pero la versión que se pudo apreciar en Heineken Greenspace de este neoyorquino de adopción fue otra: la de "conoisseur" de temas olvidados y poseedor de una colección de discos por la que cualquier DJ daría su brazo derecho a cambio.
Con su reciente "Fabriclive 36" bajo el brazo, su contribución a la que es probablemente la mejor serie de CD-mixes posible, Murphy llegó acompañado de Pat Mahoney, ese batería infatigable que aporta el ritmo necesario a LCD Soundsystem. Ambos comenzaron su set (turnándose a cada canción) con una constante en mente: recuperar el espíritu del disco de los 70, en su versión neoyorquina y afilada. No hubo espacio, por tanto, para hits reconocibles, como nos ha acostumbrado en otras de sus seiones, pero sí para joyas casi en el olvido aún suenan completamente contemporáneas.
Tras un comienzo un tanto errático, la maquinaria comenzó a funcionar a pleno rendimiento con temas largos y sinuosos, hasta trasladarnos a algo parecido a lo que se debía escuchar en el mítico club Paradise Garage. Dándole más importancia a la selección que a la técnica, Murphy y Mahoney consiguen dos grandes cosas a la vez: hacer que la gente disfrute y hacerlo con una música que probablemente no podrían escuchar en la maleta de ningún otro DJ. En la recta final se acercaron más al house e incluyeron un largo tema de Carl Craig (una de las debiolidades de Murphy), mientras firmaban algún que otro autógrafo.