Con apenas 27 años, Jamie Cullum es ya toda una estrella internacional. La clave bien podría estar en haberse creado una personalidad propia que une el jazz con una sensibilidad más pop que no le hace ascos al hip hop o al rock. Twentysomething le puso en el mapa y de la noche a la mañana se convirtió en un nombre de referencia, algo que confirmó con su tercer álbum, Catching Tales. Amable y relajado, llega a Valencia en medio de una gira internacional que le acaba de traer de Estados Unidos y le llevará a Japón dentro de poco. “Subsisto a base de café cargado”, confiesa, mientras actúa en todo momento muy alejado del divismo que se presume en cualquier músico de su fama.
Tu relación con la música comienza a una edad muy temprana, pero ¿en qué momento supiste que querías dedicarte exclusivamente a este mundo?
No es una historia muy romántica, la verdad. Siempre he tocado música, desde muy pequeño, y siempre estaba escuchando música, constantemente. Me pasaba el día comprando discos y grabando cintas: The Who, Hendrix, Nirvana, Red Hot Chili Peppers… Empecé a tocar la guitarra, el piano eléctrico, también a pinchar… Pero por entonces lo disfrutaba de la misma manera que otros niños disfrutaban jugando al fútbol. Nunca pensé que pudiese hacer carrera en el mundo de la música. No fue hasta que llegué a la universidad, a estudiar cine y literatura inglesa, cuando pensé que debería intentarlo, que incluso podría grabar un disco. Empecé a dar conciertos, a veces hasta cuatro y cinco días a la semana. Entonces fue cuando me di cuenta de que esto era lo que quería hacer.
A pesar de que siempre has mantenido un gusto muy ecléctico, normalmente se te relaciona con el mundo del jazz. ¿Por qué tomar ese camino?
Creo que se debe a que siempre me han interesado los grandes músicos. Uno de los artistas que más admiraba de niño era Jimi Hendrix, lo cual es un poco extraño a esa edad. Desde siempre me han llegado más los músicos que son técnicamente muy buenos, y en eso los músicos de jazz son superlativos. Ese gran conocimiento de la música es lo que me atrae. Pero también, cuando estaba en mis primeros grupos, siempre acababa aburriéndome de tocar una y otra vez lo mismo y de la misma manera. La improvisación del jazz, el no saber que es lo que va a pasar, es un reto que me apasiona. Me encanta esa espontaneidad.
¿Te sientes de alguna manera responsable de descubrir el jazz una audiencia nueva, más joven?
Puede que la gente que compra mis discos y va a mis conciertos no haya tenido un contacto previo con el jazz, pero creo que en el fondo lo que yo hago es música pop. Aunque sí es cierto que hay elementos de jazz muy importantes, y hay parte de mi público que nunca ha presenciado un solo de piano de cinco minutos o un solo de saxo de diez minutos.
Has alcanzado un estatus impresionante a una edad muy temprana. ¿Te consideras una persona ambiciosa?
En términos de convertirme en un gran músico, sí. El éxito, el dinero, el poder… suena un poco aburrido, pero creo que son tan sólo las cosas que conlleva el dedicarse a lo que yo hago.
Entonces, ¿cómo afrontas tu popularidad? ¿Lo disfrutas o es sólo algo accesorio?
La popularidad me permite escribir música y tocar cada día, experimentar y que me paguen por todo ello. Esa es la parte que me gusta de todo esto. Lo que quiero es disfrutar con la música, hacer música que sorprenda a la gente y que me sorprenda a mi mismo. Ser un músico y un cantante autentico.
¿Cuáles son tus expectativas, tus planes para el futuro en tu carrera como músico?
Hoy en día es muy complicado mantener una carrera extensa, así que simplemente eso ya supone un reto. Me gustaría tener mi propio estudio algún día y producir a otros artistas. Pero la verdad es que lo que más me apetece hacer es seguir tocando el piano y mejorar día a día.
Estudiaste cine en la universidad. ¿Te planteas llevar a cabo algún proyecto en este ámbito algún día? ¿Quizás dirigir alguno de tus propios videoclips?
Sí, estuve estudiando cine durante tres años, y todavía me sigue interesando. Me atrae mucho la parte visual. No me refiero a dirigir una película, y tampoco se me ocurriría nunca actuar (risas), pero sí en algo que también tenga relación con la música. Tiene que estar relacionado con lo que hago ahora, no me quiero apartar de la música.
De todas tus composiciones, ¿hay alguna que consideres emocionalmente más importante que el resto?
Bueno, he escrito muchas canciones, siempre lo he disfrutado muchísimo, incluso antes de comenzar a grabar discos. Componía para divertirme, para ejercitarme. Pero la primera vez en la que me sentí con plena confianza fue con un tema que se llama All At Sea, del álbum Twentysomething. Se convirtió en un pequeño éxito, y el clip se emitió mucho en cadenas como MTV y VH1. Esa fue la primera vez en la que pensé que había hecho una canción que podría perdurar durante algún tiempo. Cuando le gente además respondió muy bien a este tema, fue un momento increíble. Ese creo que fue una de las canciones claves de mi carrera.
Muchos de tus temas surgen de colaboraciones con otros compositores de peso, como el caso de Ed Hardcourt en Catching Tales. ¿Te sientes más cómodo trabajando con otra gente en la fase de composición que ocupando únicamente tú de todo?
No, me gusta sentarme a componer yo solo, pero creo que es importante tener contacto con otra gente que hace lo mismo que tú. Aprendes muchas cosas, como me ha pasado con el caso de Ed. No se trata de que no quiera enfrentarme solo a la composición, sino de aprender de los demás.
Las colaboraciones parecen muy importantes para ti. Hace poco comentabas que te gustaría colaborar con Beyoncé, pero ¿con qué otros artistas te gustaría trabajar?
Sí, creo que hacer algo en directo con Beyoncé sería estupendo, muy caliente. Es una cantante increíble. En general, hay mucha gente con la que me encantaría trabajar en algún momento: Madlib, Will.i.Am, Tom Waits… También Matthew Herbert, que justo actuó aquí ayer. Es impresionante, un músico increíble. Hemos estado en contacto recientemente y espero que dentro de poco podamos grabar un tema juntos.
Hoy vas a colaborar con Vanexxa, ¿Qué nos puedes avanzar? ¿Qué te parece su música?
Sí, nos acabamos de ver. Me ha sorprendido mucho. Vi la portada de su disco y pensé que tendría algo que ver con el cabaret, no esperaba que hiciese hip hop. Vamos a hacer algo, pero aún no te puedo decir cómo va a ser.
Una curiosidad para acabar: has actuado en una fiesta privada para la Reina de Inglaterra. ¿Cómo es una situación como ésta?
Sí es cierto. Estuvo bien, pero la verdad es que me resultó mucho más excitante tocar para Stevie Wonder. Fue en un concierto de homenaje a Brian Wilson, y entre el público estaba él, Neil Young, el propio Brian Wilson… Esa es mi realeza (risas).
Guillermo Arenas